Elementos básicos para forjar una cultura de ejecución.

Óscar 06/12/2019

Cuando era niño me fue muy bien en la escuela, regularmente ocupaba los primeros puestos de la clase y mis exámenes salían con altas calificaciones. Muchos podrían pensar que tenía algún talento especial o que era muy inteligente, pero no creo que haya sido por alguna de esas razones. Hoy en día llego a la conclusión de que estos buenos resultados se dieron por la cultura que me inculcaron mis padres.


Todos los días al llegar a mi casa desde la escuela, mi madre cumplía con un hábito casi que sagrado: revisar mis compromisos escolares. Nos sentábamos a conversar de los temas que se habían visto en el día y  verificábamos las tareas nos habían dejado para la casa. Definíamos cuales tareas se debían hacer el mismo día y cuáles podían esperar, establecíamos cuales tareas las podía hacer junto a ella con los libros que teníamos en casa y cuales se requería ir a la biblioteca del colegio.


Este fiel hábito de seguimiento y ejecución que mi mamá aplicaba conmigo me llevó a obtener buenos y sobretodo consistentes resultados. Confieso que no todas las veces era divertido, ya que en ocasiones había compromisos muy grandes que no permitían salir a jugar con mis amigos, pero que sin lugar a duda mi madre no hacía excepciones.  

Esta costumbre familiar despertó en mi el valor de la responsabilidad, la habilidad de trabajar en equipo, la curiosidad por saber que había más allá de lo que habían enseñado en la escuela, a resolver problemas, a crear el hábito de hacerme preguntas interesantes, a analizar mis recursos, tomar decisiones y sobre todo una alta orientación al logro.


Muchas empresas adolecen hoy en día de resultados superiores y no precisamente porque no sepan hacia donde quieren ir, ya que juiciosamente algunas de ellas han hecho procesos de planeación estratégica, sino porque no han adoptado una cultura interna de ejecución y seguimiento consistente.


La estrategia es tu promesa de entrega de valor: las cosas que dijiste que harías por tu cliente ahora y en el futuro, y que ninguna otra compañía lograría hacer.Tu ejecución ocurre en las miles de decisiones tomadas cada día por las personas en todos los niveles de al organización que actúan de acuerdo con la información que tienen.


Una buena cultura de ejecución debe contener un método que permita Planear, Hacer, Verificar y Actuar en periodos anuales, trimestrales, mensuales, semanales y diarios.


Una herramienta importante para forjar una cultura de ejecución efectiva es la que se denomina Rendición de Cuentas.  La rendición de cuentas son esos espacios donde todos los responsables de proyectos, indicadores y actividades dan a conocer el resultado de su trabajo y la acciones para mejorar.


La calidad, la innovación, la rentabilidad y el crecimiento dependen de que la estrategia y la ejecución se integren a la perfección


La rendición de cuentas  permite a las empresas y a los responsables de los proyectos estar en posición de batalla constantemente, ya que minuto a minuto se deben estar analizando los resultados y generando ideas para alcanzar las metas. Ayudará a los líderes a crear una conexión profunda con sus equipos de trabajo, a identificar debilidades oportunamente, a crear planes de acción para convertirlas en fortalezas, a analizar los movimientos del mercado, a generar preguntas poderosas para despertar la creatividad.

Elementos claves para una cultura de ejecución efectiva

  • Metas retadoras y claras: se debe establecer un mensaje claro sobre el porqué son relevantes las metas y el porqué se deben cumplir.
  • Un equipo directivo y/o de mejoramiento responsable de hacer los seguimientos consistentemente.
  • Información oportuna de los resultados de los indicadores críticos de la empresa.
  • Establecer un cronograma de seguimiento con todos los procesos. De la criticidad del proceso dependerá la frecuencia, una vez por mes, semanal, trimestral.
  • Herramientas digitales que permitan hacer seguimiento de los números, de los proyectos, de las actividades, de los compromisos.
  • Alinear los incentivos de la compañía con el desempeño de cada proceso.
  • Consistencia, comunicación, mejoramiento y más consistencia.

Una cultura de ejecución se convertirá en un círculo virtuoso de retroalimentación, de pensamiento crítico, que nos ayudará a salir de la zona de confort en la que caemos por la cotidianidad de nuestros trabajos.

Autor

CEO de Alta Perspectiva. Apasionado por los datos...

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